miércoles 16 de julio de 2008

Dos actos, dos visiones

El día de ayer, que en muchos lados se ha llamado "supermartes", pudimos ver dos actos públicos. Si los observamos con detenimiento, nos daremos cuenta que no se trató de dos "modelos de país" enfrentados, expresión muy en boga hoy en día.

No, no: pudimos ver claramente dos modos de encarar la vida.

Por un lado, un grupo numeroso de argentinos cantó el Himno Nacional y acto seguido invocó "la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia", como sabiamente incluyeron los Padres Fundadores en el Preámbulo de la Constitución Nacional. Los oradores expresaron su parecer, el pueblo presente escuchó con atención, se mostraron banderas argentinas sin mancillar, y se vivió un clima de esperanza en el futuro.

Por otro lado, otro grupo numeroso de argentinos se reunió frente al Congreso Nacional. Los oradores expresaron su parecer, el pueblo presente escuchó con atención (queremos creer), se mostraron infinidad de banderas y otros paños de los más variopintos colores y las pocas bandas celestes y blancas que se vieron estuvieron cubiertas de incripciones y leyendas. ¿El clima? Caluroso, nublado y con probabilidad de disturbios. Fue algo realmente triste (no, no triste: patético) ver al presidente de facto Néstor Kirchner vociferar oleada tras oleada de referencias setentistas, tratando de resucitar viejas rencillas largamente superadas por la sociedad inteligente y madura de hoy.

Me corrijo: largamente superada por la porción inteligente y madura de la sociedad de hoy.

Señor presidente de facto, hágase un favor y háganos un favor a todos. Cállese de una vez, cierre el pico antes de causar más daño. Su actitud y la de su marioneta presidencial (con toda la parafernalia de seguidores) no le hacen ningún bien al país, a las instituciones, a la república, a la sociedad...

Y nótese que no he nombrado a la democracia en la enumeración de recién, porque, muy a pesar de la desaforada verborragia del grupo de inadaptados políticos que nos dirige, nadie cuestiona la democracia. No nos interesa que la democracia se acabe; sólo pedimos que la república empiece de una vez.

Te estaré vigilando.