Nazis, sí. Así llamó el señor ministro Aníbal Fernández a los ciudadanos que, según dijeron, pensaban “escrachar” (cuestionar) a los diputados y senadores nacionales el día que volvieran a sus provincias, de acuerdo a cómo hubieran votado por el controvertido proyecto de Ley de las retenciones al agro. Es, en el mejor de los casos, interesante.
La acusación, digo. En primer lugar porque el “escrache” fue inventado (como idea y como palabra) por los grupos políticos de los que emergen muchos funcionarios oficialistas, y se viene practicando en la Argentina (hasta ahora) contra personas relacionadas con los gobiernos militares. Pero el método trasciende a las ideas y ahora se les dio vuelta. Por eso no les gusta.
Es interesante la acusación, en segundo lugar, porque el ministro Fernández parece olvidar que el führer Adolf Hitler ganó las elecciones por amplia mayoría, igual que la presidente Fernández de Kirchner. El ministro Fernández parece olvidar que el führer Adolf Hitler duplicó el producto bruto interno y redujo enormemente el desempleo, es decir que Alemania estaba en franco crecimiento económico, al igual que Argentina en la actualidad. El ministro Fernández parece olvidar que en Alemania operaron durante años las Camisas Pardas y luego las Camisas Negras, como las Fuerzas de Choque del señor Luis D’Elía y las tropas “autoconvocadas” del señor Hugo Moyano hacen hoy en nuestro querido país. El führer eliminó el sistema federal; aquí estamos a un paso: el paso sería decirlo, porque hecho ya está. En el Reich se ridiculizó a las autoridades eclesiásticas y se acusó a los opositores de ser enemigos del Estado y golpistas; esto justificó a sus ojos la noche de los cuchillos largos. ¿Suena conocido? Aquí han sido bastonazos y golpes de puño hasta ahora. Hasta ahora. Hay gran cantidad de otros detalles harto comparables que cualquiera con un libro de Historia en la mano y ganas de buscar puede distinguir.
Entonces, ¿nazis en la Argentina? Sí, por supuesto: en la clase gobernante, en el Poder Ejecutivo Nacional, en el Partido y, por supuesto, en los grupos que estos apoyan y cuyo apoyo buscan cuando se sienten demasiado paranoicos. No sorprendería que dentro de poco este gobierno propusiera una solución final al problema del campo.
Entonces, cuidado, señor ministro Aníbal Fernández. Cuidado al elegir tus palabras y tus analogías. No te burles de la gente. Te estaré vigilando.
La acusación, digo. En primer lugar porque el “escrache” fue inventado (como idea y como palabra) por los grupos políticos de los que emergen muchos funcionarios oficialistas, y se viene practicando en la Argentina (hasta ahora) contra personas relacionadas con los gobiernos militares. Pero el método trasciende a las ideas y ahora se les dio vuelta. Por eso no les gusta.
Es interesante la acusación, en segundo lugar, porque el ministro Fernández parece olvidar que el führer Adolf Hitler ganó las elecciones por amplia mayoría, igual que la presidente Fernández de Kirchner. El ministro Fernández parece olvidar que el führer Adolf Hitler duplicó el producto bruto interno y redujo enormemente el desempleo, es decir que Alemania estaba en franco crecimiento económico, al igual que Argentina en la actualidad. El ministro Fernández parece olvidar que en Alemania operaron durante años las Camisas Pardas y luego las Camisas Negras, como las Fuerzas de Choque del señor Luis D’Elía y las tropas “autoconvocadas” del señor Hugo Moyano hacen hoy en nuestro querido país. El führer eliminó el sistema federal; aquí estamos a un paso: el paso sería decirlo, porque hecho ya está. En el Reich se ridiculizó a las autoridades eclesiásticas y se acusó a los opositores de ser enemigos del Estado y golpistas; esto justificó a sus ojos la noche de los cuchillos largos. ¿Suena conocido? Aquí han sido bastonazos y golpes de puño hasta ahora. Hasta ahora. Hay gran cantidad de otros detalles harto comparables que cualquiera con un libro de Historia en la mano y ganas de buscar puede distinguir.
Entonces, ¿nazis en la Argentina? Sí, por supuesto: en la clase gobernante, en el Poder Ejecutivo Nacional, en el Partido y, por supuesto, en los grupos que estos apoyan y cuyo apoyo buscan cuando se sienten demasiado paranoicos. No sorprendería que dentro de poco este gobierno propusiera una solución final al problema del campo.
Entonces, cuidado, señor ministro Aníbal Fernández. Cuidado al elegir tus palabras y tus analogías. No te burles de la gente. Te estaré vigilando.
