sábado 8 de septiembre de 2007

Quieren asesinar a decenas de miles de argentinos inocentes

Haciendo abuso de su cargo y a instancias de un Poder Ejecutivo Nacional que no escatima presiones para con sus pares funcionarios a la hora de agachar la cabeza ante las presiones externas, los legisladores que supimos conseguir se las han ingeniado para ir avanzando poco a poco en la aprobación irrestricta del aborto.

Los mismos Ejecutivo y Legislativo que se parten la garganta gritando discursos por los derechos humanos de los caídos durante los años setenta. Los caídos de un solo lado, cabe aclarar. Esos mismos defensores de derechos no muestran ningún reparo en condenar a muerte a las personas más indefensas del mundo: los niños que aún no han nacido.

De los setenta se ha hablado de treinta mil en 2006; en 2007 se subió la cifra a treinta y un mil, y es posible que en 2008 vuelta a subir a treinta y dos mil (por obvias razones). ¿Cuántas veces esa cifra tendrá que morir dentro de vientres maternos para que reaccionemos? ¿Dónde están las organizaciones de derechos humanos? ¿Dónde están los derechos de los niños? Todos los niños tienen derecho a un nombre y una nacionalidad. Un niño asesinado en el primer trimestre de gestación no recibe nombre. Pero la acción perpetrada sobre él sí lo recibe: homicidio en primer grado.

Derechos de la mujer, dicen por ahí. En la escuela me enseñaron mujeres que mis derechos terminan donde empiezan los de los demás, y también que Argentina es un Estado de Derecho. Mi derecho a tirar piedras se termina donde empieza el derecho de un paseante a circular sin recibir una pedrada. El derecho de la mujer a disponer de su cuerpo se acaba cuando el cuerpo ya no es de una sino de dos.

El momento de detener esta masacre es ahora, antes de que empiece. O van a morir muchos más de treinta mil, muchísimos más, encerrados en una celda de carne, sin lugar donde huir.


Excelentísimo Señor Presidente de los argentinos y señores legisladores, señorita María José Lubertino y acólitos varios, los estaré vigilando.